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SEMANA 3

GENERACIÓN DE CRISTAL Por Santiago Ballén “Esta bitácora va a ser diferente”, pensé. Para el jueves pasado, por primera vez, no llegué tarde a la clase. Incluso tuve tiempo para ir al baño, un lujo que parece lejano. Me siento, de nuevo, a la derecha de Gabriel. Él me mira y me dice: “Llegaste temprano, ya lo puedes escribir en la bitácora”, me reí con sorpresa. Después del comentario, Gabriel me mostró parte de su bitácora de la clase pasada. Resultó que había escrito de la monitora de una manera muy especial. Recuerdo que decía algo sobre una chica rubia con una sonrisa hermosa. El profesor había respondido a esta bitácora con un gif. No es lo mismo que un me gusta, pero vale la pena. Me causó mucha gracia y curiosidad esta acción de mi amigo que es conocido por reconocer la belleza en las mujeres, aunque no me sorprendió. El profesor decide empezar la clase como siempre lo hace, leyendo las bitácoras. Tres personas levantaron la mano, pero solo fueron leídas dos. Una de esas persona...

SEMANA 2

  Generar conocimiento Santiago Ballén Esta segunda clase iba igual de preocupado sobre la posibilidad de llegar tarde. En aproximación, el bus me dejó en la entrada de Ad Portas a las 9:05 de la mañana. Tenía un minuto para lograr entrar al salón. Mi mente iba a suficientes revoluciones mientras me abría paso entre las personas. Logré llegar a las 9:10 a.m., según mis recuerdos. Es curioso que uno puede reconocer a las personas que van tarde. Son estudiantes que dan zancadas largas, miran fijamente hacia el frente y su cara grita “desesperación”. Creo que así me deben de percibir los demás. El salón estaba en un 95% de su capacidad. Hice un escaneo rápido para encontrar a mis amigos. “Buenos días”, dije con voz baja. Este día me tocaba en la ventana. Siempre he pensado que aquellos salones son un foco para la distracción. La primera clase había visto a Mapusa. “Esta ventana, seguro, me va a distraer”, pensé. El profesor se dispuso a leer un par de bitácoras de mis compañer...

SEMANA 1

  Las 9:06 Santiago Ballén Iba tarde para clase. No es algo extraordinario en mi día a día académico, pero siempre me causa cierta tensión. Pienso: “El profesor ya habrá empezado la clase, ¿qué estarán haciendo?”. Doy pasos largos mientras me abro camino hacia el edificio B. Observo a los demás estudiantes preguntándome si también van con retraso. A través de la última ventana del edificio veo un título que capta mi atención: Investigación Social. “Ahí debe ser”, me digo a mí mismo.   Entro al salón B112. Me confronto con un montón de rostros que no son familiares. Hago un escaneo rápido hasta que reconozco las caras de mis amigos. Hay un puesto vacío al costado izquierdo de Gabriela Triana, una de ellos. Intento comunicarme con ella por medio de gestos para saber si ese va a ser mi lugar durante las próximas tres horas. Gabriela asiente. Me dirijo rápidamente hacia allí y me siento. Cuando termino de incorporarme, me percato que el profesor está dando indicaciones sobre...